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¡Un buen Sistema Inmunológico!

El invierno es la temporada de los resfriados y escuchamos con frecuencia a las personas decir “¡no me quiero resfriar!” Esa intención tiene naturalmente sentido – teniendo en cuenta que precisamente en esa estación del año muchos “pillan” un resfriado. Dado que nuestro cerebro puede alcanzar mejor un objetivo si lo formulamos de forma positiva, todo lo que llega con esa intención es la palabra “resfriado” incluyendo todas las asociaciones posibles a la palabra: nariz enrojecida, estornudar, sentirse pachucho con síntomas griposos. “La persona que utiliza su cerebro” con éxito dice en cambio: “!Quiero pasar un invierno con buena salud y lleno de energía!”Estas palabras expresadas de forma positiva conectan a nuestro cerebro con una agradable sensación de flexibilidad en nuestro cuerpo, vias respiratorias despejadas  y buen estado de ánimo.  Debido a que el cerebro controla a nuestro cuerpo, le envia con esas palabras llenas de energía una señal de salud a todas las células corporales asi como a nuestros sistema inmunológico – y esto es muy importante para cualquier efecto relacionado con la salud. Nuestras células inmunológicas se cuidan constantemente de nuestro cuerpo. Pueden reconocer y expulsar a intrusos y nos protegen contra enfermedades. Las investigaciones en Psiconeuroinmunología, que se encarga de la interacción entre la psique, el sistema nervioso y el sistema inmunológico, han demostrado que las células inmuonológicas están formadas con una extructura igual a las células cerebrales.  Estas absorben los mismos  neurotransmisores quimicos  y pueden enviar la información instantáneamente. Es decir, las células inmunológicas son en realidad células cerebrales en peregrinaje. Nuestras células inmunológicas registran todo lo que nos emociona y saben de esta forma lo que sucede en nuetro cerebro. Los estímulos ya sean positivos como negativos – y estos pueden ser también palabras – llegan rápidamente a nuestros cerebro y son allí almacenados. El estrés y la agitación producen un  desequilibrio en nuestras defensas.  Como ya sabemos que a un candidato que se presenta a un exámen en estado de estrés le sale con más rapidez un herpes-labial , y a un alérgico un sarpullido. De forma contraria la investigación detecta claramente una curación más rápida tras una herida u operación , cuando los pacientes viven esta experiencia con emociones positivas como son la sensación de agradeciemiento, confianza e incluso con alegría. Por este motivo visita un payaso a los niños en los hospitales – a menudo con un éxito impresionante en el proceso de mejora  y recuperación de los jóvenes pacientes. Las emociones positivas tienen un efecto importante sobre la eficacia y regulación de nuestro sistema inmunológico. Con ello no es suficiente la idea de crear un pensamiento positivo o visualizar un bonito mundo interior – esto es solamente el inicio. Lo importante es percibir cosas agradables con todos los sentidos , también en “el mundo exterior” . Para obtener un beneficioso y saludable alimento dirigido a nuestros sentidos es trascendental el poder gozarlo. Mímese usted mismo con unas bonitas flores, buena música o un encuentro con amigos. Es mucho mejor incorporar con frecuencia  pequeños momentos agradables a diario que uno muy grande muy de vez en cuando. La “chispa-positiva” diaria fortalece la psique y apoya a nuestras defensas en cualquier estación del año.